La luna oscura

viernes, 14 de diciembre de 2007

La bufanda y la impresora

Érase una vez una bufanda medio hecha que como su dueña no solía tener mucho tiempo para acabarla la dejaba siempre encima de la impresora para adelantarla cuando estuviese delante del ordenador.

Un día, la dueña de la bufanda fue al ordenador a prisa y corriendo porque como siempre se le había olvidado imprimirse los apuntes del día siguiente. Con tanta prisa fue que no se dio cuenta de que el hilo de la bufanda estaba encima de los folios para imprimir.

Cuando la dueña encendió la impresora para imprimir los apuntes el hilo entró junto al folio en la máquina y poco a poco se fue enrollando en uno de los rodillos.

La dueña no se dió cuenta del problema hasta que al imprimir dos páginas la impresora paró y la bufanda estaba a punto de caerse al suelo. Desconectó a prisa y corriendo la impresora, cosa que hizo que el hilo se enrollase aún más. La pobre chica tuvo que abrir por todos lados la impresora hasta encontrar el rodillo recubierto de hilo de bufanda, lo cortó en varios pedacitos y fue desenrollando poco a poco todo el hilo que había.

Al final volvió a dejar todo en su sitio y pudo imprimir. Y ahí está la bufanda, con una minicolita que habrá que unir al resto de hilo de bufanda, muy lejos de la impresora, esperando a poder ser acabada.


Y es que ya lo digo yo siempre, lo felices que seríamos todos con máquinas de escribir.

Tags: bufanda, impresora, cuento, tecnología

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